miércoles, 27 de mayo de 2009






Ahora ya empezó el invierno, es fatal, de día hace un calor horroroso y llueve, y por la noche llueve y llueve sin parar, se va la luz, el ruido que hace la Uralita cuando cae la lluvia es tan fuerte que no puedes ni mantener una conversación porque no oímos nada. Sólo queda leer y leer porque la luz también se va la mayoría de las veces (suerte de un frontal que he traido), menos mal que en el colectivo hay una biblioteca y puedo coger libros…
En cuanto a mí, la verdad es que a 5 semanas de irme de Matagalpa me entran diferentes sentimientos en cuanto a la estancia, hay días que sin duda me quedaría una larga temporada, no me importaría tener este tipo de vida más sencilla que a la vez tiene una buena acción social, política y cultural, donde conoces a gente realmente interesante. Gente de esa que de vez en cuando alguien te habla- yo tengo un amigo que se fue a no sé donde y nunca volvió- yo creo que están aquí tod@s!!!!
En cuanto al colectivo… aquí no me quedaría, de hecho si pudiera cambiar el sitio para seguir el voluntariado, lo haría. Eso lo hacen las falsas expectativas que te montas, me creía yo que iba a llegar aquí para hacer la acción social de mi vida, pues no! La verdad es que la compenso felizmente en otros aspectos, pero no era esa la idea.
Así, jodida pero contenta, como dice Buika (Albertito, la he nombrado por si acaso…) gastando el tiempo que me queda e intentando disfrutar de lo bueno que me ofrece el país y su gente. He tenido que hacer un ejercicio bastante profundo para no enfadarme ante diferentes situaciones que debo afrontar algún día, y lo consigo a medias, lo bueno que soy enfadona pero de poco rato, así que me pillo unos mosqueos y me cago en todo lo que una se puede cagar en ese momento, y después llega la calma, me tranquilizo y pienso para mí- eli, de todo se aprende, eso sí, antes de eso me he cagado cuatro veces más en la kjhfiuhdvbildvbks.

Esta semana pasada ha sido más de lo mismo, o sea, que ya todo empieza a ser más normal para mí y no tengo demasiadas cosas que contar, y lo feo no me apetece contarlo porque se tiene que interiorizar para explicarlo mejor y yo todavía estoy en esa fase.
Tengo ganas de viajar, aunque me resulta extraño pensar que cuando salga de Matagalpa será seguramente para no volver, ese es un sentimiento que me cuesta asumir, aunque sin duda asumiré. Como decía, tengo ganas de viajar a Costa Rica y después por Nicaragua. En el tiempo que llevo aquí la gente me habla de lugares increíbles y me apetece poder verlos tranquilamente y disfrutar de Nicaragua en toda su esencia, aunque en el fondo no creo en esencia más pura que esta, en el día a día con sus más y con sus menos también.
Cambiando de tema, por diferentes fuentes sé que desde ayer tenemos una nueva bebita en la colla Badalonina, FELICIDADES a los papis, y sobretodo a ti Noe. Mándame fotos en cuanto puedas y dale un beso a la beba de mi parte y dile al oído que le ha tocado el mejor género del mundo, el de las luchadoras, felicidades por ser mujer.

El milagro de la vida




De nuevo ha pasado una semana llena de cosas diferentes e interesantes, teatro, fotos, un taller que he tenido que dar de fotografía, fiesta de la solidaridad para la gente que tiene vih-sida, gimnasio, comunidades, reuniones, 2 conciertos de los hijos del maíz, otro de son nica…aunque entre todas esas cosas me quedo una y la comparto con vosotr@s.
Me gustaría poder transmitir lo que he sentido, aunque creo que será muy difícil. Para mí, sin duda, una experiencia inolvidable... Dale pues!!!

Lo siento, primero os tengo que soltar un rollo para llegar a la parte más emocionante, así es más fácil entenderlo todo.

¿A qué llamamos muerte materna?

En la clasificación internacional de enfermedades se define la mortalidad materna como, “la defunción de una mujer mientras esta embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo, independientemente de la duración y el sitio de embarazo, debida a cualquier causa relacionada con agravada por el embarazo mismo o su atención pero no por causas accidentales o incidentales” ( Armstrong y rollston)

Existen dos tipos de muerte materna. Una es la relacionada con causas- obstréticas- directas. Se da a causa de complicaciones en el embarazo, el parto o el puerperio y se relaciona con la calidad de la intervención y el tratamiento recibido. El segundo tipo es la relacionada con causas- obstréticas- indirectas. Esta resulta de una enfermedad existente desde antes del embarazo o que se desarrolla durante el mismo, no debida a causas directas pero si agravada por los efectos fisiológicos del embarazo. El indicador mas comunmente utilizado para medir las defunciones maternas es la tasa de mortalidad materna, que expresa la probabilidades de una mujer de morir a raíz de un embarazo. Se emplea como medida internacional para medir este daño y poder comprobarlo entre los distintos países.
En nicaragua actualmente la tasa de mortalidad materna es de 160 x 100.000 nacidos viv@s.
Factores de riesgo:
Existen ciertos factores que pueden incidir directa o indirectamente en la defunción materna. Estos datos pueden estar relacionados con aspectos biológicos de la propia mujer, pueden ser causados o agravados por la situación del medio donde vive o por su condición sociocultural o económica. Tomando en cuenta estos aspectos, a continuación muestro una clasificación de los principales factores de riesgo asociados con la mortalidad materna:
Biológicos:
Edad: ser demasiado joven o demasiado mayor.
Paridad: numero de hijos que ha tenido durante su etapa productiva
Intervalo intergenésico: Espaciamiento temporal durante los embarazos
Peso, talla, estado nutricional de la mujer, patología de la mujer, patologías previas al embarazo o causadas por este, económico, social, ecológico, ocupaciones, nivel de ingreso, tipo de vivienda saneamiento, transporte, disponibilidad de agua, luz, alcantarillado…
Socioculturales: nivel de instrucción, pautas culturales, pautas religiosas, servicios de salud, cobertura, calidad, acceso.
Voy “pallá”, Primero de todo, contar que aquí cuando una mujer tiene va a tener un bebé tiene dos opciones; o la partera de toda la vida que viene a tu casa y como tengas una complicación te llevan al hospital y allí te acaban de rematar o como segunda opción ir al hospital directamente donde puedes compartir cama con una o dos mujeres, según lo lleno que esté el hospital y al rato si todo está bien y no has muerto, te largas a tu casa.
En Matagalpa entre 2001 y 2007 han habido 147 muertes maternas. Las 3 causas principales son:
Hemorragia => 43%
Eclampsia => 16%
Suicidio => 12%
Entre 108 mujeres se dejaron 447 huérfanos sin contar el actual.
Teniendo en cuenta que la crisis llega a afectar a un 75% de la población Nicaragüense, puede afirmarse que la gran mayoría de las mujeres sufren limitaciones sociales y sanitarias, con lo cual el hecho maternal pone en riesgo a muchas mujeres y su impacto en la salud femenina puede tener consecuencias irreversibles como la muerte. También pueden verse afectadas por enfermedades físicas o mentales a raíz del embarazo.
Hay que recordar que la mayoría de las muertes maternales que ocurren hoy son evitables.
La opción de las comunidades es la de la partera, y la ciudad es el hospital. Lo peor es cuando una mujer te cuenta como fue su parto… qué horror! Lo primero que hacen es unir para que así cueste menos que salga el bebé, y muchas de ellas les cuesta llegar al hospital porque quieren a la mujer cuando les faltan 10 minutos para parir, así que muchas lo tienen de camino.
Otra de las muertes más comunes que no se cuenta como muerte materna es el suicidio, de los cuales hay muchos, se quedan embarazadas con 14 años y para que no se entere nadie se acaban suicidando (toman pastillas para los frijoles, no se sabe si con la intención de suicidarse o abortar. Ya no están, así que no lo pueden explicar…). Cuando tienen unos 15 o 16 ya se ve más normal tener un bebé. Yo soy un bicho raro, como tantas de las que estáis leyendo esto. Que una nena de 16 años con un crío en las manos de 6 meses te pregunte; - y vos no tenés chigüines? La respuesta es no, que soy muy joven. Se mueren de la risa cuando les digo que tengo 33 añazos.
Cada día veo niñas de 14 a 18 años embarazadas, y me horroriza, es una imagen tan dura ver a una nena de 14 años con un bebé en los brazos.

Bueno me dejo de rollos y os cuento una bonita historia. Osmara, 29 años con ella nos vamos de toñas los viernes por la tarde y algún que otro sábado por la noche. Embarazadísima de 9 meses, hoy tuvo a su bebé, se llama Robinson. Pues nada, ella se salta las normas y decide no acogerse a ninguna de las opciones de parto, prefiere parir en el colectivo con dos enfermeras que parece que están muy curtidas en el asunto.
Sus hermanas han parido y le cuentan como es, no quiere ir al hospital donde sufres maltrato, porque eso es maltrato, de verdad.
Llega a las 6 de la tarde con dolores y se queda allí esperando a que llegue el gran momento, yo me quedo porque es muy amiga de Mabel, y como había gente pues voy hablando con un@ y otr@, así va pasando el rato. 8:30 de la noche nos dicen que ya dilata de 9 cm (a mi me suena a chino, pero parece que se acerca el momento) pues sí, ahora ya solo estamos Robinson (marido), Mabel y yo, y más que nada haciendo compañía al chaval que está de los nervios. Robinson decide ir a buscar comida para Osmara que lleva todo el día sin comer y cuando sale por la puerta, oímos unos gritos terroríficos, Mabel y yo agarradas a la puerta y las voces al fondo que se escuchan- no grites y apreta-, -sigue Osmara lo estás haciendo muy bien-, - Mira Osmara, apreta, ya se le ve la cabecita-, - Osmara dale!!! que está saliendo- y de golpe se oye un llanto de bebé y gritos de alegría, y Mabel y yo llorando y dando saltos. De verdad que fue MUY BONITO, qué emoción. A los 5 minutos teníamos allí al papá que se lo había perdido todo y 3 minutos más tarde al pequeño Robin, a quien os presento en esta foto en la que tan solo hace 10 minutos que había nacido, mirad sus manitas. Por cierto nació el día que ganó el Barça y parece que es culé por como tiene los deditos puestos.
Parió a las 9 aprox y a las 11 estaba en su casa. Y no os imaginéis una clínica y ropa de hospital, no. Ropa de calle, pelo suelto, ¿guantes? Jajaja, Pero qué dices hombre!
Por suerte todo fue muy bien, ayer domingo l@s fuimos a ver y están guapos y contentos.
Espero que hayáis podido entender lo que quiero transmitir, tengo mucha información y muy poco tiempo, por eso tenéis suerte pq si tuviera más tiempo…

lunes, 11 de mayo de 2009

miserias varias


Aquí presento a una de las perritas garrapatosas, la verdad es que se ponen tan contentas cuando me ven... al final me llevaré una garrapatita de recuerdo en un bote.
Aunque ahora ya no les temo tanto a las garrapatas, tengo un nuevo miedo que son los mosquitos meones, sí, se mean en tu piel y te dejan como un mogollón de picadas juntas que además se infectan y pican un montón, y por lo visto les encanto pq me tienen el cuerpo cosido. Creí, inocente de mí, que con el invierno y mi nueva mosquitera la cosa se calmaría, pues no! parece que en invierno los mosquitos se ponen mas rebeldes, puedo dar fe de ello, son unos mamones!
Lo malo de esto es que parezco un mono, todo el día rascándome y además arrastrando una crema de cortisona que no me mola nada en el bolso pq pican cuando menos te lo esperas, y en mi caso cada media hora.
Pues ya conté mis miserias y además a petición de algun@s que quieren que de la cara, os pongo una fotillo. Sí, ya sé que salgo un poco mal, es lo hay.
besos mil.

fin de finde




De nuevo fin de finde, me pasan las semanas volando. Hago un pequeño resumen de lo que ha sido la semana.
De momento, ya me han dado el trabajo esperado con las mujeres, será en lunes y miércoles. La labor es acompañar a las mujeres de las comunidades o de Matagalpa para hacer gestiones, no es la gran obra, pero contando que me queda un mes y medio de estar en el colectivo, no se le pueden pedir peras al olmo, no?
Así que me dedico a poner denuncias a maridos pegones, explicarles a ellas lo que vamos a hacer, escribir documentos por ellas pq la mayoría no saben… lo que más me gusta es que por el camino me explican sus vidas. De momento los acompañamientos han sido a mujeres con procesos muy largos, pueden llevar 10 años luchando por una pensión alimenticia.
El resto de la semana me dedico a ir a las comunidades para hacer fotos o acompañamientos a algún taller.
Viernes, nos vino a ver una chica catalana que se vino a Nicaragua de vacaciones y se quedó para montar un hotelito, ellos vivían en Vic y querían un cambio de vida, y lo encontraron aquí. Lo malo para mi gusto es que el hotelito vale 80 dólares, así que ellos viven seguramente de coña y el hotel es más para los chel@s que no para nicas, ya que no se pueden permitir dormir en un hotel tan caro, el poder del dinero!
Sigo, tomamos unas toñas (cerveza nacional) y nos vamos a las venancias, creo que ya he hablado del sitio, pero como no me acuerdo, repito. Es un centro cultural al que los matagalpinos salen a cenar y disfrutar de las actividades que se hacen allí. El viernes pudimos disfrutar de la peli Amelie, que me encanta, eso sí, cine con proyector y con la cenita en las rodillas, vamos un lujo, y no lo digo irónicamente, a mi me fascinó. Sábado también en las venancias, esta vez un grupo de teatro representando Bodas de sangre, al aire libre y cayendo una tímida lluvia que lo hacía todo más bonito, después música en directo de una banda de Managua también y para culminar nos vamos a bailar hasta las tres de mañana que es el tope, a un lugar que creo que también creo haber mencionado, Rincón paraíso, el lugar no puede ser más hortera, pero me encanta pq allí se cena, se baila, se bebe, y ponen una música salsa que te hace bailar sí o sí.
Y ya, hoy es domingo y he dormido hasta las 9! Ahora en un ratito me voy hacia el ciber para hablar un poquito con la familia, y el “Sr. Rodríguez”, y mañana vuelta a empezar.

lunes, 4 de mayo de 2009

De tejidos y aguacates



Fin de semana de lo más interesante, sábado estuve en los telares de El Chile y conocí a una mujer entrañable, alta, delgada, soñadora, inquieta, preguntona y muy luchadora. Allí estuve como tres horas hablando de todo un poco, y tal vez un poco más del pasado revolucionario que lleva en las espaldas y que nadie por idiota que fuera se perdería de escuchar. La pillé de casualidad, se va a España a pasar 6 meses con sus hijos. En teoría tiene que volver, sólo en teoría porque está cansada, sola y enferma. Llena de recuerdos y pasado, también de esperanza.
Dice que hace unos meses vinieron unos periodistas por allí y le hicieron una entrevista, estuvieron con ella unos días (y es que dan ganas de quedarte para una temporada larga, os lo puedo asegurar) aquí tenéis la entrevista. Un poquito de ella, un regalito del cielo.
Me mira a los ojos, y me dice que ella se tiene que retirar en breve, necesita a alguien que continúe con el sueño de su vida, y se le llenan los ojos de lágrimas. Un poco loca, un poco ingenua, romántica empedernida. No os voy a contar las cosas que se me pasan por la cabeza.
No ha dejado de sonreír en todo el rato que llevo allí. Joder, me quiero quedar más rato, quiero escuchar más y ya no me queda tiempo. La abrazo largo y preto, prometemos vernos en España y seguir.
Llevo dos días pensando en ella y todo lo que me ha contado. Yo he visto el árbol de aguacates del que habla, todavía hay esperanza.


“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo (y no sólo mental), no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Ali Baba. Pero quizás desencadenen la alegría de hacer, y traduzcan en actos. Y al fin al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”. (Eduardo Galeano)


Cuando uno va llegando a El Chile, una comunidad indígena-campesina de los alrededores montañosos de Matagalpa, tiene la sensación de adentrarse en lo más profundo del corazón de Nicaragua. Y algo de eso hay. Basta, para comprobarlo, con darse una vuelta por las cocinas de su gente, tradicionales, con sus muros llenos de hollín, o dar un paseo por esos paisajes inconmensurables, llenos de horizonte y viento. Y tiempo, también. Porque el tiempo, que pareciera por estos lares transcurrir mucho más lento, está presente en todos los lados como si hubiese tomado estas sierras como refugio.
A un costado de la carretera que va desandando la cuesta para subir a El Chile se encuentra una pequeña casita de ladrillo y teja. Allí, desde hace poco más de veinte años, vive Marta Ruiz. Argentina de nacimiento y nicaragüense de corazón, Marta lleva adelante – con una perseverancia que trasciende a los años y a los gobiernos- un pujante proyecto de tejido en telar. Varias mujeres de la comunidad llegan a diario a casa de Marta a confeccionar sus propias telas de manera artesanal, compartiendo así una cooperativa de trabajo que persiste más allá de las dificultades. Un taller y una solidaridad que no son tan habituales en estos parajes tan lejanos y en estos tiempos teñidos por las inquietudes más individualistas.
Marta llegó a Nicaragua a principios de los 80, atraída por esa gran esperanza revolucionaria que este pequeño país centroamericano despertaba al mundo entero. Era la época en la que militantes, intelectuales y artistas llegaban de todas partes de America latina y del globo para conocer el proceso revolucionario que había sido capaz de desterrar aquella larga y siniestra dictadura somocista. Y muchos de ellos se quedaron a trabajar, a luchar y a morir también- por una causa que sentían justa y muy propia. “ya para ese tiempo yo estaba muy interesada en la revolución, porque me había dado cuenta de que mientras yo hilaba, tejía y rezaba, estaban desapareciendo a 30 mil personas en mi país y yo no me había dado cuenta. Eso fue un golpe bastante grande…Entonces me fui vinculando cada vez más con Nicaragua, a través de los grupos de exiliados en Bruselas que me fueron abriendo un panorama de lo que estaba ocurriendo en America Latina”
Desde muy joven, Marta había pertenecido a una comunidad gandhiana, fundada por lanza de vasto en el sur de Francia. Allí comenzó a vincularse con una vida más sencilla que la de su natal Buenos Aires, aprendió sobre las diferentes labores del campo, y aprendió también a hilar y a tejer. Esta experiencia, sin dudas, la marco muy fuerte en su vida, en algún lugar alejado de Latinoamérica, en la cual poner en práctica sus experiencias y proyectos comunitarios.
Fue así como decidió hacer un viaje desde Europa hacia Nicaragua para conocerla de cerca. Y recorriendo Nicaragua llegó a Matagalpa, ciudad en la que conoció amigos que le hablaron por primera vez de El Chile. “A los días me vine, prácticamente caminando, junto a una muchacha austriaca, María. Yo nunca me voy a olvidar, porque no había transporte en esa época. Y tardamos como dos días en llegar. La primera noche dormimos en El Zapote y, por supuesto, a medida que íbamos subiendo hacia El Chile ya me iba deslumbrando yo con el paisaje que, para mí, es el ombligo del universo”
El rescate del tejido indígena fue lo termino de decidir a Marta por este lugar en el mundo. Hacia los años cincuenta, la dictadura somocista había prohibido a los indígenas siguieran cultivando el algodón, así como también el hilando y tejiendo sus telas tradicionales. Esto significó un fuerte impacto en uno de los más importantes valores culturales de este pueblo ancestral.
Desde su llegada a El Chile, al principio con muy poco apoyo, Marta hizo lo posible para ir rescatar las tradicionales formas de hilado y tejido. Pero se dio cuenta de que no era una labor tan fácil. Gracias a la participación de Placida Hernández, una de las mujeres que había visto como tejan sus mayores antes de la prohibición somocista, se pudo comenzar con un proyecto que incluía el aprendizaje de las técnicas tradicionales de tejido por parte de las nuevas generaciones de mujeres de la comunidad. Estas técnicas de tejido se realizaban mediante el uso de malacates en el hilado y de telares de cintura.
Pero, más allá de este primer impulso, era necesario recibir algún apoyo. Fue así que Marta se decidió a escribir una carta a Ernesto Cardenal, por aquellos años ministro de cultura del gobierno revolucionario. Y Ernesto contestó con un entusiasmo que sobrepasó todas las expectativas. “Yo no lo sabía, y que me enteré mucho más después, es que uno de sus grandes sueños era revivir los telares de El Chile”. Él ya había hecho varios intentos pero había fracasado. Y fue así que me dio dinero y con esos empezamos a financiar las becas, construimos los primeros telares de mesa, y así comenzó a avanzar la cosa”.
Para mediados de los años ochenta se realizó en Managua la feria del libro y constituyó el momento en que el Ministro de cultura presentó lo que se había consolidado como ”el rescate de las formas tradicionales de hilado y tejido de algodón”. Varias Mujeres indígenas de El Chile se presentaron ante el gobierno revolucionario, los medios de comunicación y el público en general, exponiendo sus tejidos ancestrales, reeditados gracias a una perseverancia que había desafiado en toda su magnitud a la barbarie prohibicionista. “Toda esa producción fue para el ministerio de cultura, y después de eso seguimos trabajando. Yo le dije a Ernesto que la guardara porque eso no se iba a repetir nunca más. Y él me escucho. Eso era patrimonio nacional, todo hilado a mano, tejido como lo hacían los ancestros”.
Un gran logro que había sido realizado gracias a muchos sacrificios. Conflictos internos al interior de la comunidad hicieron que el grupo fuera cambiando en cuanto a sus integrantes y a su modo de accionar. Algunas veces por medias envidias, por pequeñas disputas de poder o por inevitables asimetrías de género. Además del siempre inminente peligro de aparición de la contra, financiada por el gobierno de Estados Unidos para derrocar al gobierno revolucionario, y cuyo accionar dejaba rastros de muerte y violaciones en las áreas rurales. “Vinieron una vez y se llevaron a un compañero belga. Pasamos una noche terrible y yo estaba con mi hija. Pensábamos que, en cualquier momento, vendría la contra y nos llevaría a nosotros. Preparamos las mochilas con fósforos, con el foco, con pastillas anticonceptivas por si nos violaban. Y oíamos ladrar a los perros. Mi hija me ha contado que siempre que oye ladrar a los perros le recuerda a esa noche”.
Y, más adelante llegaría uno de los momentos más difíciles para el grupo. La derrota electoral del grupo Sandinista, a principios del año 90, hizo que los nuevos funcionarios del gobierno echaran a las tejedoras de la casa comunal que ellas mismas habían levantado y en el que desarrollaban su trabajo. “Además, a partir de esos años, comenzamos a sufrir los efectos de la crisis económica, producto de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno de Violeta Chamorro”. Parecía el fin, pero no lo fue.
Las tejedoras lograron rescatar sus telares y se instalaron en la casa de Marta. El tejido continúo y Marta siguió participando de diferentes actividades de la vida comunitaria de El Chile. Hoy a sus 70 años, y a pesar de que sus hijos le ruegan que se vaya con ellos a vivir a Europa, Marta sigue trabajando en el proyecto de las tejedoras. Y sigue enamorada de una Nicaragua a la que entregó gran parte de su vida y sus esfuerzos. Una Nicaragua que le duele ver tan lejana a los sueños de cambio social que, parecía iban a consolidarse en los años revolucionarios. “Pero siempre tengo esperanzas. Ese árbol de aguacate lo sembramos con María el día que llegamos aquí. Y durante veinte años no dio frutos, y yo hice todo lo posible para que diera frutos. Lo bañe con urea, lo golpeamos con un hombre desnudo el día de san Juan, hice todo lo que había que hacer. Siempre lleno de flores, pero daba unos frutitos chiquititos que se caían y no pasaba nada. Y el año pasado se llenó de aguacates, que yo pensé que no iba a poder comer un aguacate más en mi vida. Así que yo creo que siempre hay tiempo para que renazca la esperanza”. (Marcela Lescano, Claudio Fierro y Adriano Prandi)

viernes, 1 de mayo de 2009

Día del currante.

Hace unos días que no escribo, pero realmente voy un poco de culo. En estos días he ido a Managua a una feria del libro, también he empezado el proyecto en las comunidades, he podido visitar la cárcel de mujeres, hospital(al que espero no tener que ir nunca, si en vez de hospital se llamara esperpento tendría razón de ser. ) seguimientos judiciales escoltada por policías, juez, también obras de teatro del mismo colectivo, un batiburrillo de cosas y todo muy interesante. Lo malo, malísimo, es que empiezo a darme cuenta que 4 meses en este país es como nada, se me van volando y todavía no he empezado a hacer nada, una putada! Necesitaría un par de años y un sueldo, claro está, para que la cosa funcionara.
En el colectivo me siento mucho mejor, pero no puedo cumplir con una tarea demasiado específica pq en breve me largo y dejo las cosas a medias, no mola, así que estoy en abriendo mente Y APRENDIENDO MUCHO. Lo mejor es que también empiezo a clarificar ideas sobre lo próximo a estudiar... Grego, ves mirando el tema del máster de cooperación pq ya me he decidido del todo.
Así que en estos días tan intensos empieza la amenaza del invierno, o sea, calor y lluvias.
También he empezado a ir al gim, donde el señor profe pasa indistintamente de música indu, la macarena o lo que le venga en gana, es un poco de ejercicio y risoterapia, pq me parto de la risa.
También he decidido que a finales de junio me voy unos días a Costa rica. En la frontera me renuevan el visado y es una buena manera de conocer un poco más de Centroamérica, sé algun@ de vtr@s ha estado, si me queréis enviar correitos con consejos de cosas importantes para ver, tendré unos 12 días o poco más.
También voy ampliando mi círculo social y ya me puedo ir a tomar ron por la noche y de cenita o concierto matagalpino, muy bien por esa parte también.
En estos días me voy visitar un poco los alrededores del norte, pero ya me iré mañana pq tengo que hacer la puta colada, o no tendré bragas que ponerme, jajajaj. Y sé lo que estáis pensando, pues sin bragas!!!!!
La fotos, no tengo ni idea el porqué pero no me deja colgarlas, básicamente tarda un eternidad que no tengo, me falta tiempo y paciencia, lo seguiré intentando.
Espero que tengáis un feliz puente. Un beso.
Os echo de menos lo mismo que antes os echaba de más... Tenía ganas de decirlo, pero ya sabéis, como siempre desde el cariño.